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Ana Sandamil pide que “se tenga en cuenta” su enfermedad mental: “Nunca quise hacer daño a mi hija de manera consciente”

La acusación particular modifica sus conclusiones para incluir que padecía un trastorno, pero todos se mantienen en sus peticiones de penas

LUGO, 6 (EUROPA PRESS)

Ana Sandamil, la mujer acusada de asesinar a su hija Desirée Leal, de 7 años, ha pedido este lunes al jurado popular que “tenga en cuenta” que padecía y padece “una enfermedad mental” y ha asegurado que “nunca” quiso “hacer daño” a su hija “de manera consciente”.

Sandamil ha hecho uso de su derecho a la última palabra tras concluir el trámite de conclusiones de las partes, una sesión en la que la única sorpresa ha sido la modificación de las de la acusación particular para incluir que la madre de Desirée padece un trastorno mental.

“Quise mucho a mi hija, nunca quise hacerle daño de manera consciente”, ha iniciado Ana Sandamil su última intervención en sala, en la que ha pedido “perdón” tanto a su familia como a la “familia paterna” de la menor “por los daños causados”.

“No recuerdo nada de la noche de los hechos, no sé lo que pudo pasar”, ha añadido la acusada, que ha querido hacer una referencia a la anulación del primer veredicto y del primer juicio, algo que el magistrado presidente ha cortado. No obstante, sí ha pedido al tribunal: “Que se tenga en cuenta que yo padecía una enfermedad, que padezco una enfermedad para siempre”.

TRÁMITE DE CONCLUSIONES

En la última sesión de este juicio, como paso previo a que el jurado se siente a deliberar, las partes han presentado sus conclusiones. Solo la acusación particular las ha modificado, para incluir una atenuante de anomalía psíquica, ya que Ana Sandamil “padecía un trastorno psicótico no especificado, así como un trastorno de personalidad de tipo mixto”, aunque “no consta que en el momento del crimen se hallase afectada de delirio alguno, si bien sus facultades volitivas se hallaban parcial y levemente afectadas”.

Lo ha hecho, ha alegado el letrado, para “respetar las reglas del juego”, aunque él considera, de forma particular, que la procesada “no tenía sus facultades afectadas”. “Mi opinión es que actuó a sangre fría, no hay nada más, ‘la mato porque es mía'”, ha dicho ante el jurado, apuntando que fue “porque no quería que el padre pasase más tiempo con ella”.

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El letrado ha destacado que la ansiedad que los médicos diagnosticaron a Ana Sandamil desde el nacimiento de su hija “reaparece en 2019”, cuando el padre “le dice que se va a venir a vivir a Vilalba” para “tener más visitas”, y ha comparado su actuación con la de otros filicidas, como José Bretón. “Es una cuestión ideológica”, ha dicho el abogado, para quien “es difícil entender” la actuación de las personas que asesinan a sus propios hijos, pero “más cuando es una madre”.

Sobre las declaraciones de los psiquiatras y forenses –los clínicos que la atendieron apuntaron a que padecía una psicosis y los forenses lo descartan y ven indicios de simulación–, el letrado ha apremiado a “distinguir a quien diagnostica de quien investiga”. Así, ha señalado que los profesionales del HULA “no cuestionaron su versión”, mientras que los forenses que le aplicaron instrumentos de medida si “detectaron simulación”. A mayores, ha apuntado, “aún admitiendo el trastorno, no por ello se justifica el crimen”: “Uno se puede creer que confundía a su madre con otro, pero mataría a su madre, no a su hija”.

PORQUE “NO QUERÍA COMPARTIRLA”

“La mató porque no quería compartirla”, esta ha sido la argumentación principal de la acusación popular, que ejerce la Fundación Amigos de Galicia, cuya letrada ha hecho una emotiva intervención en la que ha pedido que “se haga justicia por el padre” de Desirée.

Para esta parte, que no ha modificado sus conclusiones, existe “base suficiente para demostrar que Ana Sandamil estaba perfectamente consciente el día de los hechos” y mató a su hija “de la forma más vil que se puede: mirándola a la cara”.

La acusación popular cree que la procesada intentó primero que la niña tomase una botella de agua con trazodona disuelta pero, al no lograrlo, la asfixió, “presionando la nariz de su hija durante 5 a 7 minutos”, frente a los intentos de defensa “imposibles” de una “niña de siete años para quien su madre es lo que más quiere” y que “duerme en su cama porque es la que la protege”.

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En sus conclusiones, la letrada ha asegurado que la mujer “decidió matarla porque no quería compartirla” y se ha remitido a la declaración de la propia Ana Sandamil para recordar que se refiere a Desirée diciendo “era mía, era mi niña, como iba yo a matarla si era la persona que más quería yo” y que se “sorprendió” cuando le preguntaron si había pedido perdón al padre, ya que “era la primera vez que se daba cuenta de que Desirée no era solo de ella”. Por todo ello, ha pedido al jurado que “haga justicia” y que “no compadezca a Ana Sandamil”, sino de José Manuel Leal.

DESIRÉE, “LA ÚNICA VÍCTIMA”

Por su parte, la fiscal del caso ha recordado en sus conclusiones a los jurados que “la única víctima se llama Desirée Leal, y no está aquí solo por la voluntad de su madre”, por lo que les ha pedido que “una mostruosidad como esta no quede impune”.

De Ana Sandamil ha dicho que actuó “con premeditación”, preparando la botella de agua con medicación sedante, y que “nunca ha colaborado con la justicia”. Además, ha recordado, “fue la última persona que la vio con vida y la primera que la vio muerta” y las palabras que le dijo a su madre en la mañana de los hechos, “murió Desirée”, determinan que “era consciente”.

Para la fiscal “fue un crimen violento”, con presencia de sangre en la habitación y en las prendas de ropa que ambas llevaban, y se ejecutó “con alevosía”. “Era un adulto frente a un niño”, ha dicho la fiscal, y se ejecutó “aprovechando que estaba sola, en su cama dormida”: “¿Hay alguien más indefenso que una niña de siete años en la cama con su madre?”, ha preguntado.

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Sobre la enfermedad mental de Ana Sandamil, el Ministerio Público también ha apelado a la diferencia entre psiquiatra, que “intenta curarla”, y médico forense, “que dice que pasa por la mente de un sujeto”. “Debo creer menos en los testimonios que se basen solo en lo que dice la acusada, porque tengo una prueba de simulación”, ha dicho la fiscal, que ha añadido que “hay premeditación”, “consciencia plena” de lo sucedido y “simulación de síntomas”, además de un “único informe de imputabilidad” que apunta a que no “hay conexión” entre su enfermedad mental y los hechos.

LA DEFENSA RECLAMA QUE VAYA A UN CENTRO PSIQUIÁTRICO

Frente a la petición de prisión permanente revisable de las demás partes, la defensa ha vuelto a reclamar que Ana Sandamil sea ingresada en un centro penitenciario psiquiátrico, dado que “tenía sus facultades mentales muy alteradas” en el momento de los hechos.

El abogado defensor ha asegurado que la procesada no mantuvo nunca “ninguna actitud defensiva” ante los agentes y que tanto los psiquiatras y psicólogos que la trataron tras los hechos en el HULA como la psiquiatra de prisión han avalado el estado de “psicosis” y la “amnesia disociativa”, algo que “no se puede comprobar que no sea así”, ya que las pruebas psicométicas “solo dan sospechas, no certezas”.

“A juicio” de los médicos clínicos que la trataron, ha añadido el letrado, la acusada “decía la verdad” y “la enfermedad psicótica está ahí”. “A estas alturas nadie lo niega. Solo nos queda la enfermedad mental como explicación a la muerte de la niña”, ha añadido, alegando que Ana Sandamil, “tenía las facultades mentales muy alteradas, si no eliminadas por completo”, en ese momento.

“Presentaba delirios y alucinaciones, tuvo alguna ideación autolítica de suicidarse, su conducta cambió totalmente, manifestaba un comportamiento anómalo y era fuente de preocupación para sus familiares. que le indicarom que tenía que acudir a un psiquiatra”, ha resumido el abogado, para quien “nadie puede decir que estaba en una situación normal”.


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